martes, 6 de octubre de 2009

LA PIZARRA DE PELLEGRINI SE VUELVE BORROSA



J.A.R // Madrid


Cuando la cúpula directiva del Real Madrid se inclinó por Manuel Pellegrini como jefe del plantel madridista ya sabía cuáles eran las armas del chileno. Es un entrenador al que le gusta “ocupar” las bandas, que no es lo mismo que jugar por ellas (Pellegrini dixit). Ya en su época en el Villarreal solía alinear únicamente un jugador pegado a la cal, y otro centrocampista de corte creativo volcado al otro extremo. Así se favorece la movilidad de toda la línea atacante, con diagonales y cambios de posición que son veneno para las defensas rivales.

El problema llega cuando el único jugador de banda está en el dique seco. Pellegrini sacó un esquema parecido al que salió triunfal de Montjuic, sin ningún jugador de banda. Lo que pasa es que en frente no estuvieron los pericos, sino todo un Sevilla armado en bloque y consolidado durante años, que sabe muy bien a lo que juega. Los de Jiménez plantearon el mismo partido de todos los años, pero esta vez la pizarra sevillista se impuso a la blanca. Salir sin bandas supone salir sin alas, es acotar el frente atacante hasta hacer extremadamente fácil el trabajo al contrario. Acumular jugadores en el medio no tiene sentido si lo que pretendes es salir rápido y directo, pues lo que consigues es coartar la imaginación de los artistas que dispones sobre un terreno que tú mismo has minimizado.

El medio campo del Real Madrid sufrió un colapso absoluto. Alonso, Kaká, y Guti jugaban de lo mismo, y entre ellos montaron un atasco del que salieron beneficiados Renato y Zokora casi sin bajarse del autobús. Al no haber nadie en las bandas, tanto Konkó como Navarro lo vieron como una invitación a subir y crear el dos contra uno. El resultado: mediada la primera parte ya había perdido la cuenta de los centros que desde Perotti o Navas, o bien, desde los laterales en incorporación, habían llegado al área blanca. Fruto de esto llegaron los dos goles sevillistas. También ayudó la empanada en defensa merengue, que dejaron rematar a su antojo a cualquier rival que merodease la portería de San Iker Casillas.

El otro problema fue la no aparición de Kaká. El esquema anteriormente explicado deja al brasileño sin espacios. Tanto el equipo rival como su propio equipo ahogan a un jugador que necesita terreno para crear. Kaká compartió posición con dos compañeros más, nadie le abrió el campo, nadie se dignó a llevarse siquiera un defensa, y lógicamente esto el Sevilla lo agradeció, ya que sólo tuvo que defender una línea de no más de veinte metros y siempre con balones de cara a los centrales. Sigo pensando que el brasileño es el principal damnificado de esta opción de juego de Pellegrini, con lo que no vayamos a otras conclusiones que serán del todo precipitadas.

La prueba de todo esto nos lleva a unos meses atrás. En la pasada campaña el Madrid se presentó en el Pizjuán con el ser o no ser en Liga. El resultado fue una goleada favorable para el Real Madrid. ¿Qué fue lo que pasó para que con un equipo infinitamente peor el conjunto blanco saliese victorioso? A las pruebas me remito, Marcelo aquel día ocupó la posición de extremo escoltado por Gabi Heinze. El jugador brasileño ató en corto al lateral sevillista, y los de Nervión se vieron obligados a echarse al centro, donde en el intercambio de golpes salió beneficiado el Real Madrid. Aquel día, el entonces entrenador Juande Ramos, supo leer el partido y optó por una filosofía más acertada. Si el Real Madrid, y en concreto el técnico chileno buscan la excelencia en el juego, será mejor que se planteen llegar por los costados. Pellegrini, aun puedes rectificar…

1 comentario:

  1. Más claro que el agua. El Madrid jugó en una franja de 30 metros a lo ancho, dejando 20 metros de espacio libre en cada banda. Un apunte: el año pasado jugó Miguel Torres en Sevilla, el cual defiende 10 veces más que Marcelo

    ResponderEliminar

Comenta aquí lo que desees recordando ser resputuoso con los demás y con sus opiniones. GRACIAS!

 
clocks for websitecontadores web